No vayas a creer que estoy vencido,
sólo me senté un rato
en un bordillo gris de soledad,
a la espera, quizá sin esperanza,
de que pase un autobús, y me salpique
el agua de los charcos, que rocía
de gozo a los ausentes
en estos días sin dios ni aperitivos,
pero se ha hecho tarde y ya refresca
sobre mis huesos roídos por la herrumbre…
no vayas a pensar por un momento
que no cojo el teléfono
porque estoy en una reunión de desahuciados,
ya sabes, me llamo Juan y soy un paria
bienvenido paria te queremos,
no llames al remendador de anhelos
ni busques mi cariño en las urgencias,
es tan sólo que he puesto el aria ése de Haendel
que te arranca vidrios de los ojos
y ahuyenta por un tiempo la desdicha,
no vayas a sentir que me he fugado
a ese país con vino en sus canales,
para vagar errante por las plazas
turgentes de miradas
que confortan las almas de los lunes,
no avises al herrero de la ausencia
para que funda ese hoy que nos protege,
no es para asustarse,
hay niños que aún juegan en patios verdecidos
no vayas a entristecerte otra vez
porque no he puesto la tele a mediodía,
no vayas a temer que esté de vuelta
sin haber partido aún hacia el olvido,
no…, para irme de ti
y de los tenues hilos del recuerdo
haría falta quizá un terremoto
de grado siete por los sentimientos,
y en el subsuelo donde habito ahora,
no vayas a creer,
está la tierra en paz, y yo con ella.
133 PRIMER FINALISTA
LLORA LA LUZ TU CUERPO DESPRENDIDO
Nombre: Pedro Tenorio Matanzo
Por sus aguas corrientes los cristales más turbios
te han conducido, amor, hasta el Atlántico.
Ni emergiéndote pude rescatarte,
ni pude detener tanto caudal
a brazadas exhaustas,
ni abrazado a tu muerte, pelo a pelo,
pude alcanzar a las estrellas blancas.
Si saltando hacia ti tras las luciérnagas
acuáticas, rotundas,
fuera a vivir contigo
la hermosa latitud que ocupas descompuesto,
la encarnada bondad con que lo invades todo,
si sintiera tu pálpito y no el mío,
me habría ido a tu lado
a acariciarte siempre.
Pero es un gesto inútil:
viviendo te recuerdo y te revivo,
y te maldigo ausente y me resigno,
porque es un gesto injusto
el tajo de tu vida.
* * *
El discurrir del río, las montañas,
las espirales conchas,
los cúmulos del cielo, los muslos, los azahares,
la luna y los olivos,
la suavidad del tacto de la uva
o de la roca el roce, son injustos
si tú no los ves ya, si no los tocas,
si claramente te has desocupado.
* * *
Por sus aguas corrientes los cristales más turbios
te han conducido, hijo, hasta la muerte.
Ola a ola. Y tajamareando
puente a puente
los paisajes del río y sus riberas,
no podrás ser, amor, sino mi muerto,
sino mi ocaso y noche,
sino mi ausencia
y boca a boca desbocada de la luz.
Porque es verdad que alumbras
fundido en las estrellas,
en las corrientes aguas, puras …
090 SEGUNDO FINALISTA
PARÍS NUNCA SE ACABA
ALEJANDRO
LÉRIDA HORMIGO
Y sé cómo es la vida cada vez que amanece.
Andrés Neuman
Eres, París, ojos con lluvia, y yo
un edificio en llamas
y una tristeza azul
de lunes, martes, miércoles,
jueves, viernes y sábado y domingo...
Bajo los adoquines ya no hay rastro de césped.
Pido un poco de caso
como el plato vacío de un mendigo,
igual que un vagabundo con un par de maletas
que arrastra a todas partes.
Nunca he tenido casa, sólo, y siempre,
la inacabable luna,
la limusina blanca de los sueños.
Pero me obligo a olvidarlo
y sé cómo es la vida cada vez que amanece.
Y es cosa que aprovecho para armarme
con mi red amarilla de cazar mariposas.
Y hago malabarismos por los puentes
detrás de una de tantas,
y los colores verdes y dorados...
Y la ciudad conmigo
puede con la paciencia
de cualquier cámara de fotos.
Y cae la calderilla,
una
a
una,
en el sombrero gris
con que te doy las gracias
de todo corazón,
ese lugar pequeño que no tarda en llenarse,
en donde, milagrosamente, a veces
cae la vida.
38 TERCER FINALISTA
TIEMPOS DE URALITA
MAMEN HERNÁNDEZ COBOS
Ocupo silencios,
entre la impostura de las voces
mis palabras se exilian al otro lado
de la nada,
caen por mausoleos y frías arquitecturas
ausentes de ruidos y alborotos.
Es tan frágil lo que pretenden decir
en este tiempo de deshabitados rincones
que tan pronto intuyo su tibia presencia
las arrugo sobre la avaricia de mi piel.
Impacientes se desdoblan en mis dedos,
sacuden mis uñas,
se clavan en mis obstinadas manos
donde los árboles arrancan
las últimas hojas del otoño
y los neveros derriten la tenue humedad
de los bulevares.
Ordeno en mi memoria sus inagotables líneas,
la caligrafía de sus formas oculto
en pausas imposibles,
ato sus contornos en lo áspero de mi garganta
y derrochan aguaceros,
ocupan ciclones,
y desatan granizos
golpeando el coral de las certezas
mientras afiebradas murmuran que aún
todo es posible.
618 CUARTO FINALISTA
José Pozo Madrid